Paula

No estaba segura de lo que estaba haciendo allí. Sólo había salido un momento a sacar la basura, pero, una vez en la calle, se dio cuenta de que no quería volver a subir.

Arriba le esperaba el tedio de lo conocido.

Comenzó a caminar, sin saber muy bien hacia dónde. Una ráfaga de aire en la cara, un semáforo que se ponía en verde, cualquier razón era buena para decidir por dónde seguir. Muy pronto, demasiado, dejó atrás lo que le resultaba familiar, tomando cada detalle un cariz de descubrimiento.

Siempre había pensado en su ciudad como un lugar más bien gris, sin matices ni contrastes, mantenida por una aburrida capa de monotonía.

Se equivocaba.

Descubrió calles sin salida, que terminaban abruptamente frente a la entrada de pintorescos edificios antiguos, y otras interminables, custodiadas por árboles, que parecían unir cada extremo de la ciudad.

Descubrió que había, al menos, tres restaurantes coreanos. Tres más de los que conocía.

Descubrió una feria de productos artesanales, en una enorme plaza llena de puestecitos dispuestos en círculo, con todo tipo de objetos. Pasó mucho tiempo recorriéndolos uno por uno, sin prisa, sorprendida de las maravillas que eran capaces de crear aquellas personas con mania, paciencia, y mucho cariño.

Descubrió parques abarrotados, trabajadores sonrientes, parejas apasionadas, bares originales, familias sonrientes, mascotas inquietas, personas excéntricas.

Descubrió también un pequeño teatro. La puerta, entreabierta, le animó a asomarse. Al no ver a nadie en la entrada, decidió pasar. No había mucha luz, pero sí mucho silencio, sólo interrumpido por el eco que provocaban, de forma alterna, dos voces que dialogaban, serenamente al principio y acaloradamente tras unos minutos, al fondo del local, ocultas bajo la intensa luz de un foco.

Descubrió que le gustaba el teatro.

Al salir, siguió caminando, distraída, mientras pensaba en lo mucho que se había perdido cada vez que había escogido quedarse en el refugio que le proporcionaban sus cuatro paredes.

No sabía lo que estaba haciendo allí; ni tan siquiera sabía dónde era allí. Pero no le importó.

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