Para escribir los relatos, no uso más que el teclado de mi ordenador, mis manos y mi creatividad. Las fotos,
sin embargo, precisan de algún que otro elemento añadido.
Todas las fotografías que acompañan los relatos están hechas con lo que se conoce como cámara estenopeica (o
pinhole, literalmente agujero de alfiler, en inglés). Es el modo más básico de captar una imagen: se utiliza
una caja perfectamente sellada para que, a través de un diminuto agujero en un lateral, la luz entre,
velando el papel químico (o negativo) que hay en el lateral opuesto del interior de la caja. Así, y tras el
proceso de revelado, la luz tiñe el papel de negro, mientras que la oscuridad conserva el papel en blanco.
Tras eso, sólo queda invertir los colores, positivar el negativo, única parte digital del proceso, ¡y las
fotos están listas para buscar el relato con el que encajar!
Se considera al físico Alhacén, nacido en Basora en el año 965, como el padre de la óptica, además del
creador del método científico. Este llevó a cabo numerosos experimentos con lentes y espejos, demostrando
que la luz que observamos procede del sol, viajando en línea recta hasta nuestros ojos, que se encargan de
captarla.
Esta forma de comportarse de la luz es opuesta a lo que filósofos griegos como Platón, siglos antes, creían:
estos decían que era el ojo quien, emanando unas partículas especiales, que según las leyendas la diosa
Afrodita había concedido a los humanos, iluminaban todo aquello que veíamos, interactuándo con los rayos del
sol, razón por la cual de noche no vemos igual que de día.
Ya en aquella época, Aristóteles describía el efecto que habían observado que ocurría en una cámara oscura,
método utilizado para la fotografía estenopeica, como «una caja cerrada con un pequeño orificio por el que
penetran los rayos del sol, formando una imagen en la pared opuesta».
Desde entonces, una gran cantidad de personas han realizado diferentes estudios sobre este hecho, destacando
Roger Bacon, a quien se atribuye la recomendación de utilizar una cámara oscura para observar los eclipses
solares, Leonardo da Vinci, quien explicó de manera similar a la de Aristóteles este fenómeno y estudió en
profundidad su relación con el ojo humano, y Johannes Kepler, famoso e influyente astrónomo a quien se le
conoce por ser nombrados en su honor un telescopio espacial y una supernova, entre otras cosas, además de
ser la primera persona de la que hay constancia que se refiriese a este fenómeno por el nombre de cámara
oscura.
En sus inicios, el fenómeno de cámara oscura se utilizó como ayuda para el dibujo, puesto que permitía
contener en un espacio más reducido aquello que se quería trasladar al papel. No fue hasta el descubrimiento
de los materiales fotosensibles que se pudo utilizar para realizar impresiones utilizando directamente la
luz que pasaba por el agujero de la cámara, lo que dio lugar al inicio de la fotografía.